Ayuda
Lo que más se pregunta, contestado sin adornos. Está en dos bloques: si tienes una barbacoa y si vas a reservar una.
Lo primero, en tres líneas
- Se alquila el espacio y la parrilla, por horas. La comida la trae el cliente y cocina el cliente.
- Nada está reservado hasta que el anfitrión acepta. Tiene 24 horas para contestar.
- El cliente le paga directamente al anfitrión: por Bizum antes de la fecha, o en persona el mismo día si ese anuncio lo dice. El dinero no pasa por Dame Brasa en ningún momento.
Si tienes una barbacoa
¿Cuánto me cuesta publicar?
Publicar es gratis. La comisión, publicada en las condiciones, es el 15 % de lo que cobras tú, sin contar impuestos, y si eres de los veinte primeros anfitriones en publicar, tus primeros seis meses no la pagas: no empiezan a contar el día que te registras, sino con tu primera reserva confirmada. Si nadie te reserva, no has gastado nada. Cuántas plazas quedan lo dice la página de publicar.
Y cuando se empiece a cobrar, la comisión será por las reservas que lleguen desde el catálogo.
¿Cómo pongo el precio?
Pones lo que cobras, como ya lo tienes: por hora, por tarde o por día, y hasta cuántas personas entran con ese precio. Con eso ya puedes publicar. En la misma pantalla, si quieres, pones tu mínimo, cobras distinto según cuántos vengan o lo dejas más barato entre semana o el día entero. Mientras escribes, ves lo que pagaría un cliente.
El cliente ve el precio de su grupo con el descuento del día ya aplicado, y hoy paga exactamente el precio de tu anuncio: la web no le suma nada por encima.
¿Quién decide quién entra en mi casa?
Tú, una solicitud cada vez. Con cada una te llega quién es y su teléfono, por si quieres escribirle o llamarle antes de decidir. Aceptar o rechazar es tuyo, y rechazar no cuesta nada.
¿Quién ve mi dirección?
Al publicar te pedimos la dirección exacta, pero no se publica. En tu anuncio, cualquiera ve el municipio y un círculo de 500 metros en el mapa, con el centro movido a propósito para que tu casa no sea el centro del dibujo.
La dirección que escribiste y tu teléfono le llegan al cliente en el momento en que tú aceptas su reserva, no antes. Si rechazas, no la ve nadie.
¿Puedo abrir solo los días que me van bien?
Sí. En tu panel, en Calendario, marcas qué días de la semana abres y entre qué horas, y encima puedes abrir o cerrar días sueltos. Mientras no toques nada, tu anuncio está disponible a todas horas.
¿Tengo que estar yo allí?
Lo decides tú. Sea cual sea la respuesta, conviene dejarlo escrito en la descripción del anuncio para que nadie se lleve una sorpresa.
¿Tengo que encender el fuego o cocinar?
No tienes que. Se alquila el sitio y la parrilla; el fuego y la comida los pone el cliente. Por eso publicar es fácil: te basta con tener la terraza y la parrilla, sin saber cocinar y sin quedarte toda la tarde.
Cocinar tú ya es otro servicio —dar de comer, con las licencias y el seguro que eso lleva— y no es lo que se reserva aquí. Si tienes un asador en condiciones, cuéntalo en la descripción: el equipo que tienes es lo que te diferencia.
¿Cuándo cobro?
Cuando el cliente te haga el Bizum, después de que aceptes. Va a tu teléfono y no pasa por nadie más.
Él te avisa desde su reserva y a ti te llega un correo con el importe y el concepto. Búscalo en tu banco y confírmalo desde tu panel: el que dice que un ingreso ha llegado eres tú, que eres quien ve la cuenta. Mientras lo compruebas no corre ningún plazo.
¿Y si yo cobro en la puerta?
Puedes. Lo marcas en tu anuncio y entonces no hay Bizum ni plazo: el cliente reserva por la web y te paga allí el mismo día.
Al marcarlo te avisamos de lo que cambia, porque no es poco: sin pago por adelantado, reservar deja de costar nada, así que esas horas se quedan ocupadas hasta que tú las cobres o las canceles, aunque no aparezca nadie. Márcalo si ya trabajas así.
¿Y si no me llega ese Bizum?
Pulsas «No me ha llegado» y se avisa a las dos partes, con plazo para que os dé tiempo a aclararlo. Suele ser que el pago salió de otro número o que el concepto se escribió distinto.
Ese aviso nos llega también a nosotros. Si el cliente insiste en que pagó y a ti no te consta, dínoslo y lo comprobamos: no tienes que quedarte tú solo discutiéndolo.
Si tú cobras en la puerta esto no aparece: no hay ningún ingreso que esperar.
¿Y si el cliente dice que llueve?
Te llega la petición al panel y decides tú. Si la aceptas, se cancela sin penalización y le devuelves el importe íntegro por Bizum, igual que cualquier otra devolución.
Si tu espacio está cubierto o allí no llovía, recházalo explicando por qué —eso lo lee el cliente—. Si no os ponéis de acuerdo, lo miramos nosotros.
Si cancelo yo, ¿qué pasa?
El cliente recibe el 100 %, sin aplicar política: el que se echa atrás eres tú. Y se lo devuelves tú, porque el dinero está en tu cuenta. Nosotros calculamos el importe y avisamos.
¿Y si me destrozan la terraza?
Decides tú quién entra en tu casa. Cada reserva la apruebas una a una, con el nombre y el teléfono de quien viene, y puedes decir que no sin dar explicaciones. Queda registrado quién reservó y desde qué número.
Y te lo decimos claro, porque preferimos que lo sepas ahora: los destrozos no los cubre nadie del sector, tampoco las plataformas grandes.
¿Me cubre el seguro de mi casa?
Puede que sí y puede que no: hay pólizas que lo cubren y pólizas que lo excluyen, y quien te lo puede decir es la tuya. Un seguro de hogar está pensado para tu vida privada, y cobrar por ceder tu espacio puede no entrar ahí. Por eso vale una llamada antes de la primera reserva.
Si quieres darle una vuelta antes de llamar, escríbenos a hola@damebrasa.com y te contamos qué conviene preguntarle. Declararlo no suele salir caro, y es lo que hace que tu póliza esté ahí el día que la necesites.
¿Puedo hacer barbacoa en mi espacio?
Depende de dónde esté y de qué parrilla sea. En Barcelona no hay una prohibición general: la norma que más se cita solo se aplica a menos de 400 metros de terreno forestal. Lo que de verdad frena en un piso son los estatutos de la comunidad.
Eso lo sabes tú y no nosotros, así que publicando tu anuncio estás diciendo que en tu espacio se puede.
Si vas a reservar
¿Qué incluye el precio?
El espacio y la parrilla. La comida la traes tú y cocinas tú. El anfitrión no enciende el fuego ni prepara nada: te alquila el sitio.
¿Cuánto me sale, sin tener que elegir fecha?
Sí. En cualquier anuncio, con decir cuántos sois y cuántas horas ya te sale el desglose entero: el precio de la hora que os toca, la hora de regalo si el anfitrión la da, las tasas de gestión y lo que pone cada uno.
La fecha solo decide una cosa, el descuento por día, y por eso se dice aparte: si ese anfitrión descuenta de lunes a jueves, te enseña también lo que costaría esos días.
¿Hay carbón, utensilios o nevera?
Depende del anuncio. Está escrito en la descripción y en los extras de cada barbacoa. Si no lo pone, pregúntalo antes de reservar.
¿Cuándo sé la dirección exacta?
Cuando el anfitrión acepta tu solicitud. Antes se ve la zona en el mapa, pero no la dirección. En ese momento recibes también su teléfono. Él tiene el tuyo desde que la pides, por si quiere hablar contigo antes de aceptarla.
¿Cómo pago?
Por Bizum al anfitrión, poniendo el código de tu reserva en el concepto. Es la única forma de que ese ingreso se pueda casar con tu reserva, porque el Bizum puede salir de un teléfono distinto al que tienes registrado.
Hay anfitriones que cobran en persona, y su anuncio lo dice antes de que reserves. Con ellos no mandes nada: pagas allí el mismo día, y tu reserva está en pie desde que te aceptan.
Dame Brasa no te cobra nada hoy. En las condiciones verás publicadas unas tasas de gestión del 7 %; están a cero, y en la pantalla de reserva pone «Gratis».
He pagado, ¿y ahora?
Avísanos desde tu reserva, con el botón «Ya he pagado». Se lo decimos al anfitrión y él lo confirma en cuanto lo ve en su cuenta —puede tardar unas horas, depende de cuándo mire el banco—. Te escribimos cuando lo haga.
Tus horas quedan guardadas mientras tanto, y el plazo de pago deja de correr: esa espera no te quita la reserva.
Si él dice que no le consta, os avisamos a los dos y tenéis plazo para aclararlo. A nosotros también: si entre vosotros no sale, escríbenos o usa «Reportar incidencia» desde tu reserva y lo miramos.
¿Cuánto tiempo tengo para pagar?
48 horas desde que te aceptan, o hasta que empiece la reserva si eso ocurre antes. Pasado el plazo la reserva decae.
El plazo es para pagar, no para que te confirmen: en cuanto avisas de que has pagado, deja de correr.
Si el anfitrión cobra en persona no hay plazo, porque no hay nada que adelantar.
¿Puedo cancelar?
Según la política del anuncio, que está a la vista antes de que reserves. Una vez ha empezado la hora de inicio ya no se puede cancelar.
¿Quién me devuelve el dinero?
El anfitrión, porque el Bizum se lo hiciste a él. Nosotros calculamos el importe que le corresponde devolverte según la política y os avisamos a los dos.
Vamos varios, ¿podemos pagar a medias?
Paga uno y la web le da el importe por cabeza y un mensaje listo para mandar al grupo. Esos Bizums van al organizador, no a Dame Brasa.
¿Y si llueve?
No lo pagas tú. En tus reservas tienes «Cancelar por mal tiempo» hasta el momento en que empieza: si el anfitrión lo acepta, se cancela sin penalización y te devuelve el importe íntegro, sin aplicar la política del anuncio. Nadie se ha echado atrás, así que no hay nada que penalizar.
Lo decide el anfitrión y no un parte meteorológico, porque es quien sabe si su porche está cubierto o si allí llovía de verdad. Si dice que no y no estás de acuerdo, escríbenos y lo miramos nosotros.
Si algo se tuerce
Si el problema es de una reserva concreta, entra en tus reservas y usa «Reportar incidencia»: queda por escrito y asociado a esa reserva, que es lo que hace falta para resolverla.
Para dudas sueltas, el botón de WhatsApp de abajo a la derecha. Y si prefieres el correo, hola@damebrasa.com.